El auge y la caída, serían
dos palabras que resumirían el año 1982. El "milagro chileno" comenzó a
desplomarse justo en el momento preciso. La "roja" de Santibañez era la mejor
selección de América y la economía de Pinochet era ejemplar para todos los liberales
del planeta.
Al ritmo de Carlos Humberto Caszely se
enloquecían muchos compatriotas con la esperanza de ser los mejores del mundial de
España 82, y al ritmo de los bototos militares se despertaba la otra mitad de la patria
para declarar obligadamente en los cuarteles de la CNI.
Aquél, fue el año de la muerte
de dos "crack" de la política chilena, el ex-Presidente Eduardo Frei Montalva y
el líder sindical Tucapel Jiménez quien fue ultimado con dos balazos en la cabeza.
Chile se preparaba para lo mejor.
Pedro Carcuro nos hacía soñar con sus orgásmicos relatos del gol de "Pato"
Yañez en Asunción..."Quedan pocos minutos para que finalice el encuentro, la
diagonal de Moscoso, Yañez, Yañez, Yañez, Patriiiiiicioooooo Yañez, Yañez en el gol
de Chile". De esa manera se rompía el equilibrio. A medida que la selección estaba
más cerca de alcanzar los sueños de todo un país, la economía del mismo, estaba más
cerca de una profunda recesión.
Lo cierto es que nada importaba. Los
"milicos" inflaban el globo mundialista con la ayuda de don Francisco, Enrique
Maluenda y Sesenta Minutos, como así mismo, los "babosos" auditores movían sus
cabezas de convencimiento en busca del alfiler que lo haría explotar todo.
Constantino Siderakis, fue uno de esos
tantos jóvenes que observaban atónitos, a través de la televisión, cada uno de los
pasos del equipo de Santibañez, pero nunca imaginó que estaría tan cerca de sus
ídolos.
"Yo vivía en Ovalle y cursaba el
octavo básico en el colegio San Viator que era de curas españoles. Éstos, se prepararon
para recibir con orgullo el mundial de fútbol en su país .Es así como, las murallas del
colegio se llenaron de banderas, fotografías, poster, y calcomanías del
"naranjito" que era el símbolo de la copa mundial.
Hasta ese instante el dólar se
mantenía en 39 pesos y era un verdadero paraíso comprarse automóviles,
electrodomésticos y sobre todo televisores para ver en vivo y en directo los triunfos de
la "roja". "Mis papás se compraron un auto Renault 5,
una estufa eléctrica, un bote inflable amarillo...todo era una fiesta".
Para abril de 1982 , la evolución de
las cifras económicas eran francamente desfavorables. La producción industrial había
decaído en un 13,5 por ciento, mientras las ventas bajaron en un 12,2. Mantener el dólar
al mismo precio se hacía insontenible, como también la gran cantidad de créditos
contraídos en el exterior amenazaba con poner en jaque la capacidad de pago del país.
Pero en Chile todo era fiesta y
alegría, que sólo se empañaba cuando el seleccionador nacional se peleaba con los
periodistas que lo criticaban. Se utilizó como arma defensiva el "veto", para
prohibir el ingreso de muchos profesionales de la prensa que criticaban en sus columnas el
escaso trabajo y excesivo espectáculo del representativo nacional.
"Yo recuerdo que los jugadores salían en la Teletón,
el Festival de la Una, en la Escuelita de Sábados Gigantes y en la mayoría de los
estelares televisivos".
Tanto ardían las cosas en esa época
, que hasta Carlos Caszely fue amado por los fragmentados partidos políticos opositores.
En uno de los últimos partido eliminatorio antes de partir a España, el delantero
nacional anotó un gol y lo celebró con la mano izquierda en alto, en circunstancias que
siempre lo festejaba con la derecha. Ese fue un instante mágico, un destello de luz que
despertó la admiración de medio Chile.
"Eso fue algo muy cómico, yo diría
tragicómico, ya que poco tiempo después de ese acto de valentía de Caszely, se supo que
tenía una lesión en el brazo derecho y que por ello levantó el izquierdo para
festejar".
Finalmente vino el momento de la
pretemporada, los preparativos físicos y psicológicos para el mundial que se iban a
realizar en el balneario de Tongoy, distante a 60 kilómetros de Ovalle.
"Fuimos a ver los preparativos de
la selección en el Renault 5, que seguramente era uno de sus primeros viajes largos que
hacía. Nunca me olvidaré que Ovalle además de estar revolucionado porque la selección
estaba cerca , había una especie de orgullo, ya que jugaba Rodolfo Dubó, quien era
nacido y criado en la zona".
Para Constantino fue maravilloso
encontrarse con Mario Osbén , quien encabezaba una campaña publicitaria de Fuji, que
señalaba que sería algo así "como el arquero top del mundial", y con el
"Pato" Yañez "el mino de la selección , el sinónimo de Sierra
actualmente".
"Era super ordinaria
la pretemporada . No tenían buses para trasladarse a la hostería, lo hacían en un
furgón Subarú, de esos que le dicen pan de molde. Tengo clarísima la imagen,
Santibañez iba sentado adelante y otros jugadores atrás, con las puertas laterales
abiertas y con esos buzos apretados".
En ese equipo las estrellas
sobraban : Osbén, el mejor arquero de América; Yañez, el puntero más rápido del
mundo; Figueroa, lejos el mejor central del planeta; Caszely, un oportunista de primera.
Con esa alineación base, probablemente disfrutaríamos semi-finales.
Llegó el momento de la despedida, los
seleccionados pasaron por cada uno de los programas de televisión prometiendo "lo
posible". El pueblo acompañó hasta el aeropuerto a los guerreros al son del himno
que contagiaba las gargantas, "Desde Arica a Magallanes...Chile, Chile, Chile, puro
corazón, Chile, Chile, Chile, Chile busca el gol".
"Nunca nadie vio en realidad lo que pasaba.
Creo que todo fue un show tan bien aprovechado por los milicos, para tapar todo lo que
acontecía económica y políticamente".
EL FIN DEL PROCESO.
17 de junio de 1982, estadio Carlos
Tartiere de Oviedo, diez millones de chilenos frente al televisor. Austria, equipo
"fácil" según Santibañez, le gana a la "roja" uno a cero. Caszely
pierde un penal.
"Los curas autorizaron llevar
televisores al colegio para ver el partido, en realidad para ver ganar a Chile. Es
imborrable el momento en que Caszely tira para afuera el penal, como todos se toman la
cabeza, como todos nos convencemos que nos robaron el partido, que le ganaremos a los
otros rivales".

La verdad es que todo se desvaneció apenas salió
el sol, debut y despedida.
"Después vinieron las goleadas ,
4 a 1 con Alemania Federal y 3 a 1 con Argelia. Fue tremendo para todos. El mejor arquero
de América fue un desastre, ni siquiera un juvenil hubiese jugado como él. El delantero
oportunista tuvo la oportunidad de su vida y la mandó a la tribuna. El mejor central del
universo no se podía ni las patas. El entrenador del carro de la victoria estaba al borde
del colapso cardíaco"
Todo se derrumbó, hasta la economía .
El dolar se disparó locamente como el penal de Carlos Humberto, y los felices chilenos
que se endeudaron por medio de la divisa verde se encontraron con una deuda tan abultada
como los goles que nos metieron los Alemanes.
"El hermoso Renalut 5, cero kilómetro, que era
fácil de pagar todos los meses, se transformó en una deuda a repactar una y otra vez
".
Constantino, repentinamente tomó el diario
La Hora y me muestra un titular que dice "Crisis Económica", se sonríe y
señala: "parece que cada vez que vamos a los mundiales se genera un caos
económico".