
Paul DrakePaul Drake: (Socialismo y
populismo. Chile 1963-1973): "Atacaron como una fuerza armada en
guerra en vez de actuar como un típico instrumento latinoamericano para cambiar un primer
mandatario."
"El 11 de septiembre de 1973, el presidente Allende murió defendiendo su gobierno en
uno de los golpes de estado más brutales de la historia latinoamericana, (debido a) la
desintegración de la economía (la inflación superaba el 1% diario), de la extrema
polarización de la sociedad y de la organización política, de la cuasi paralización de
las instituciones gubernamentales y de las presiones de los enemigos norteamericanos y
nacionales de la UP, el golpe de estado. Quizá las principales razones para el uso de la
fuerza por parte de los militares fueron sus temores a una creciente belicosidad de la
clase baja y a la decadencia de la integridad y solidez de su institución. La represión
masiva era la respuesta al poder de movilización de los marxistas y de los trabajadores.
Atacaron como una fuerza armada en guerra en vez de actuar como un típico instrumento
latinoamericano para cambiar un primer mandatario.
(Por su) inexperiencia (política) la Junta trató a sus opositores como enemigos que
había que destruir más que como disidentes que había que tener bajo control. Hasta
cierto punto, la táctica de la UP de advertir acerca de una guerra civil para desalentar
la confrontación física se volvió en su contra. El argumento de la guerra civil,
combinado con la caricatura derechista de las "hordas marxistas", proporcionó
una justificación para tomar cruelmente el poder. En parte fue un golpe preventivo contra
un ejército rojo fantasma.
El golpe militar, que significó inicialmente la muerte de unas tres mil personas y de
alrededor de cinco a diez mil en los meses posteriores, resultó ser una matanza y no una
guerra civil. El fracaso de la batalla se debió principalmente a la guerra relámpago y
al subsiguiente régimen de terror de la FF.AA. y también a la falta de preparación de
la Unidad Popular. Además los militares no se dividieron como lo había esperado la UP.
No obstante unos pocos oficiales permanecieron aparentemente fiel al presidente incluso
hasta el final. Excepto en casos aislados los militares no encontraron ningún
"ejército popular paralelo a las FF.AA. ni listo para el combate.
De acuerdo con la mayoría de las descripciones, la verdadera resistencia al golpe de
estado fue descordinada, aislada e infructuosa y nunca alcanzó una magnitud semejante a
la de la Guerra Civil Española, según se esperaba.
Una vez en el poder, la Junta y su presidente, desmantelaron todos los mecanismos
democráticos y de movilización de masas. Las Fuerzas Armadas culparon especialmente a la
izquierda, pero también a todas las tendencias políticas de lo que ellos llamaban una
politización excesiva de la sociedad.
La carnicería de septiembre de 1973 otorgó poder a dictadores militares aislados. La
Junta revirtió muchas de las reformas supuestamente irreversibles de los años de
Allende. Por ejemplo, devolvió la mayoría de las fábricas y parte de las tierras a sus
antiguos dueño. La ayuda norteamericana aumentó y las compañías cupríferas fueron
indemnizadas.
Los marxistas nunca pudieron resolver la contradicción de usar las instituciones (...) de
una democracia formal en un sistema capitalista altamente dependiente para perseguir una
ideología teóricamente revolucionaria que tenía como objetivo el reemplazo final de ese
sistema."
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