La historia se remonta a un 7 de diciembre de 1941, mientras el
director de "La Provincia" el periodista Luis Méndez Mella, con sus
conocimientos en radiotelegrafía que desarrolló en Correos y Telégrafos de Iquique, se
encontraba "pirateando" algunos "flashes" internacionales que podrían
ser de interés en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
Grande fue su sorpresa cuando repentinamente por el sistema
"Morse" descifró el devastador ataque a la base aérea más importante de los
Estados Unidos ubicada en el Océano Pacífico. El ataque de los japoneses fue tan
sorpresivo, que ni siquiera los propios norteamericanos creían en la información.
Mientras, Luis Méndez redactó la información, dio orden para
que se traspasara a la pizarra ubicada en la entrada del diario. Esta vez, se llevaría a
una esquina de la Plaza de Armas para que la comunidad se enterara de este gran
"golpe noticioso".
Posteriormente, Luis Méndez toma el teléfono, da vuelta la
manivela y se comunica en Santiago con su correligionario radical, senador y próspero
empresario minero, Hernán Videla Lira, considerado una buena fuente para confirmar esta
noticia. Sin embargo, éste no tenía la menor idea de lo sucedido. Videla Lira, consultó
la información con los corresponsales extranjeros quienes tampoco pudieron corroborar el
hecho, proponiendo hacer las averiguaciones en la UPI o France Press.
A esas alturas, el "bodegón", lugar donde funcionaba
la dirección y redacción del diario "La Provincia" se encontraba lleno de
curiosos que observaban a Méndez con sus fonos y el receptor de radiotelegrafía.
Posteriormente en Antofagasta, este periodista recordaría el
episodio en el aeropuerto de Cerro Moreno, en una escala que hacía el Presidente Juan
Antonio Ríos rumbo a una conferencia en California, Estados Unidos.
Como director del "Abecé" fue a cubrir la información,
entonces recuerda:
"Al bajar del avión don Juan Antonio Ríos, que me distinguió con su
afecto, me presentó a sus compañeros de viaje, diciendo: Les presento a Lucho Méndez,
el periodista mejor informado del mundo". La presentación fue motivo de sonrisas
socarronas. Pero don Juan Antonio Ríos los puso en línea y les dijo: "no se rían,
porque a mí me consta que así es", y entonces contó este episodio informativo del
ataque a Pearl Harbour.