Cuando en la presentación de
aquella serie, la cómica voz de un hombre, entre chillona y gangosa dice: "Ramón
Valdés como don Ramón", me pongo a pensar...
Cuántas cachetadas recibidas, cuántos meses sin
pagar la renta, cuántos rostros de horror al escuchar por parte de doña
"Clotilde"(la bruja del 71) la palabra "rorro", cuántos golpes y
tortas de jamón dadas al pequeño "chavo".
Él es un personaje universal. Existen don ramones en
México, pero también los hay en Singapur, Portugal, Chile y el Congo. Él no es el
único que escapa por una ventana para rehuir de las responsabilidades, ni tampoco el
único que fía en los almacenes en nombre de alguna vecina, ni menos el único que odia y
ama al mismo tiempo a los niños. Pero sí, es el único que lo hace a la perfección.
Es pobre y tiene una pecera, de donde, el
"chavo" sacó los peces para comérselos. A pesar de ésto "rondamón"
tuvo el suficiente corazón para perdonarlo y al darse cuenta del hambre del pequeño,
sólo atinó a mirar hacia la cámara, agarrar el nudo de su garganta y decir:
"chavito", mañana te invito a desayunar".
Este hombre, aunque sólo es un personaje, se acerca sin
piedad a la categoría de inmortal.
Él ya murió y se unió a la galería de los grandes. La
lista podría empezar con Chaplín, Lennon, Einstein o muchos más. Pero siempre
finalizará con Valdés , mejor dicho don Ramón, o para los nostálgicos
"rondamón", un hombre del pueblo.