Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

EL OJO

El revés de la mirada

reves.GIF (415 bytes)




 PORTADA

 MUNDIAL 1982

 DON RAMÓN

 DEMOCRACIA

 HISTORIAS "11"

 COMICS LA PRUEBA ...

 CANDIDATOS

 CITAS

 FRASES DE...

 ENTREVISTA

 TURISMO

 PEARL HARBOUR

 NIXÓN/PRESLEY

 LA CANCIÓN DEL SIGLO

 LIBROS
STAFF
 

 

ESCRÍBENOS


 


Gabriel Salazar

Gabriel Salazar (Violencia Politíca popular en las grandes alamedas):

  “En ese contexto la territorialización y posterior militarización del conflicto era un remate lógico. Casi indispensable.” “El punto de intolerancia que gatillo el golpe militar no se alcanzó por elmero crecimiento autoinducido del movimiento (popular). El aumento infeccioso dela violencia durante la última fase del gobierno de Salvador Allende tuvo comoeje principal la violencia contra adversarios y en el desenvolvimiento de eseeje actuó, como un factor de aceleracion (al menos en términos de iniciativa yde producción intencionada de hechos políticos), la violencia mesocrática. Ambos bandos (derecha e izquierda) estaban consumados a fondo su respectivadesclientelización de la institucionalidad formal establecida en 1925. Un bando,en función de llevar a cabo una reforma socialista radical de esainstitucionalidad. El otro, utilizando el mecanismo de las acciones directas yla política callejera de las masas para  desestabilizar el gobiernoconstitucionalmente electo. Los movimientos de masas lograron convertir las calles y los territoriospúblicos en los ejes centrales de las preocupaciones, el análisis y losquehaceres políticos, relegando a un plano secundario y casi simbólico losaparatos formales del Estado, cuyos edificios llegaron a ser, entre agosto de1972 y septiembre de 1973, más significativos e importantes que su contenidoformal. Pero ni uno ni otro movimiento comportaba un proyecto viable de salida a lacrisis y de construcción alternativa del Estado. Su antagonismo ideológico y suconvergencia historicista anularon en los hechos el poder político constructivoque en potencia contenían. El nacional-populismo se ahorco en la soga de suconflicto interior. Sobre el vacío de esa horca, los militares debieronintervenir e imponer los proyectos de organización social que ellos, en sus bienconservadas tradiciones liberales, sabían unilateralmente implementar. La necesidad de inducir un acelerado proceso de desarrollo productivo ysimultáneamente otro de desarrollo social, obligó a la clase política civil aabusar de las limitadas capacidades sociales productivas del estado de 1925. Elresultado fue que esa máquina de poder sobrecalentada y sobrepasada por elburocratismo, por los movimientos sociales y por el número abrumador de susenemigos abiertos y encubiertos. En ese contexto la territorialización y posterior militarización del conflictoera un remate lógico. Casi indispensable. Tambien era logico que las armas de la nacion derrotaran en la calle y en todaspartes a las masas populares. Pero lo que no fue lógico (era) que la intervención militar se orientara tanexclusivamente a destruir el protagonismo popular y a restablecer en Chile lamás pura tradición librecambista-portaliana. No a favor, sino a contracorrientede lo que había construido en el país desde 1920 o antes, la marea histórica delsiglo XX. La revolución liberal impuesta por las Fuerzas Armadas y sus asesores civilesdesde 1973 constituyo, en gran medida, una revolución restauradora, modernizanteen su conexión histórica, pero antihistoricista en su conexión externa.”